Cabo Polonio y las noctilucas (Clarín, 8/1/16)

Cabo Polonio y las noctilucas (Clarín, 8/1/16)

Cabo Polonio y las noctilucas (Clarín, 8/1/16)

 

En este artículo publicado en Clarín el pasado domingo, el físico Andrés Reiznik comparte la experiencia de sus primeras 25 temporadas en Cabo Polonio y da una mirada particular de sus vivencias con tintes dados por su propia profesión.

 

Cabo Polonio y las noctilucas

Por Andrés Rieznik, físico.

Habiendo amado la ciencia desde que tengo memoria, siendo un escéptico formado y un ateo irreductible, hay, sin embargo, un lugar que me puede, que parece desafiar todas las reglas de la lógica, todo lo que sabemos sobre nuestra relación con el cosmos y nuestra naturaleza como humanos. Mi conciencia parece evanecerse allí.

Es Cabo Polonio, en Rocha, Uruguay. Mucho antes de que fuera asociado al vacacionar de hippies con prepaga, empecé a pasar mis veranos allí. La primera vez fue hace 25 años, con mi hermana Marina. Nos fuimos, adolescentes, a pasar unas vacaciones inolvidables.

Es un cabo rodeado de mar, pero con una particularidad que lo hace único en el continente: tiene dirección norte-sur. Se puede ver tanto la salida del sol, por el este, como su puesta, por el oeste, sobre el mar, de uno u otro lado del Cabo. Eso sólo alcanzaría para entender su magia. Pero hay más.

En 2011 había terminado de leer el libro La isla de los ciegos al color de Oliver Sacks, donde se relata el caso de personas que nacieron ciegas de un ojo: aunque de grandes, por una cura o cirugía, empiecen a ver con ambos ojos, difícilmente consigan ver en tres dimensiones. No tienen visión estereoscópica.

Es cierto que en dos dimensiones podemos tener fuertes sensaciones de tridimensionalidad, gracias a los trucos que pintores y dibujantes usan desde tiempos inmemoriales, pero nada se compara a la sensación que nos ofrecen los anteojos 3D en el cine.

Hoy, distintas técnicas cognitivas permiten que estas personas puedan ver en 3D, al menos en parte. En el libro de Sacks se relata la enorme belleza que perciben estos adultos que tienen sus primeras experiencias tridimensionales. Ver la lluvia en 3D es una experiencia maravillosa, nos recuerdan. Pueden pasar horas viendo las gotas caer, asombrados, perplejos. Y Sacks cuenta la escena que me había quedado guardada en el corazón: meterse al mar de noche y ver noctilucas flotando en 3D, como un éxtasis espiritual.

¿Qué son las noctilucas? Algas diminutas y unicelulares, fluorescentes, que brillan en el mar y están desparramadas en la playa. En Cabo Polonio, a veces, en condiciones adecuadas, florecen las noctilucas.

Las vi por primera vez en 2011: el brillo de la espuma de las olas se veía en la noche oscura como lámparas de neón efímeras que se formaban, deformaban y desaparecían en una danza continua.

Sigue leyendo haciendo clic aquí...